miércoles, 7 de marzo de 2012

Como te veo, me vi. Como me ves, te verás.

Que yo empiece a sentirme identificado con una de las frases favoritas de nuestros abuelos, me pone los pelos de punta, pero no lo puedo evitar. Cuando aún era muy joven, tuve la mala suerte de sufrir una lesión de rodilla que me llevó al quirófano. Me recuperé bastante bien, pero desde aquel incidente cambió radicalmente mi forma de ver las artes marciales, porque me di cuenta de que tarde o temprano, por una lesión, o simplemente por el paso del tiempo, iba a ir perdiendo mis cualidades físicas y con ellas, mi capacidad para poder seguir practicando al mismo nivel.
Esto me llevó a buscar un sistema que me permitiera mantener un alto rendimiento como practicante, al margen de mis cualidades físicas. Y ese es el motivo por el que acabé practicando Wing Tsun.
 Un sistema interno con patadas bajas, pasos cortos, posiciones altas… justo lo que buscaba. Pero inevitablemente la energía de la juventud acabó por imponerse y no tardé en llegar a la conclusión de que el Wing Tsun estaba muy bien, y que si le añadía potencia y velocidad, aun estaba mejor. Y seguí ese camino.
La fuerza y la velocidad me parecían los complementos ideales, porque me sacaban del apuro cuando cometía un fallo. Y aunque sabía que siempre hay gente más fuerte y rápida que yo, me consolaba pensando que ese era un problema que se podía solucionar entrenando.
Pero los años no perdonan y no hace falta ser un anciano para darse cuenta de que ya no eres un veinteañero y de que no existe entrenamiento en el mundo que te permita volver a esa edad.
¿Y cómo se practica Wing Tsun cuando dejas de ser joven? Hace unas semanas, vi en Youtube un video de una entrevista de Sifu Sergio Iadarola con Gu Lo, un anciano Sifu de Wing Tusn, y me sorprendió ver lo bien que se movía, su fluidez y capacidad de reacción, a pesar de sus años y de su delicada salud. Fue, precisamente ese video, el que inspiró este texto.



Revisando otros videos de grandes maestros de avanzada edad, me di cuenta enseguida de que la sensibilidad y la fluidez eran el denominador común a todos ellos. Y estas aptitudes son las que, desde mi punto de vista, más peso tienen en un sistema interno.
Comparando esos videos con otros protagonizados por Sifus más jóvenes y de gran nivel, ves como en la mayoría de los casos son velocidad y potencia, las cualidades más preponderantes. La potencia y velocidad, para mí, marcan la diferencia dentro de los estilos externos.
La conclusión es clara, durante la vejez, la internalización deja de ser una opción y se convierte en el único camino para poder mantener el nivel.



Como te veo, me vi. Como me ves, te verás. Volviendo a esta frase, mi sentido común me pide que le dé la vuelta para darme cuenta de que como los veo, me veré. De esta forma la internalización, que para mí, a día de hoy, es todavía una opción, pasa a ser la mejor de todas.



Dicen que gallina vieja hace buen caldo, yo a partir de ahora diré que Sifu viejo hace buen Wing Tsun.

1 comentario:

  1. nunca te fueron los gestos agresivos como el del tipo del último video. Bloooooooooosom!

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